Con estas palabras termina
Noviembre, la segunda película que dirigió Achero Mañas después de debutar con “El Bola”. En este fil

m, Alfredo (Óscar Jaenada) junto a otros jóvenes actores, decide crear un grupo de teatro independiente llamado Noviembre, con un concepto de este arte algo diferente del convencional: para ellos, el
teatro es una
forma de comunicación que va más allá del escenario, debe ser un instrumento de comunicación entre los hombres para hacerlos mejores, para que se sientan vivos, un arte libre, un medio para cambiar la sociedad y con ella el mundo.
La película está rodada a modo de falso documental, manejando dos tiempos: en el presente los actores ancianos recuerdan con nostalgia el pasado, cuando comenzó Noviembre (a finales de los años 90). Todas las escenas de obras teatrales están rodadas en el exterior con una simple cámara digital, y el público que participa son personas reales, no actores; con esto se consigue un mayor realismo y espontaneidad.
El objetivo de Noviembre de acabar con un mundo individualista y materialista a través del arte dramático se plasma en un
Manifiesto donde apuestan por la defensa de la autonomía creativa, la
libertad, la
independencia, la
improvisación… un grito de protesta frente al conformismo y la supremacía del poder económico dentro del arte (trámites para conseguir permisos de actuación, burocracia y normas preestablecidas, etc.). Una actitud revolucionaria colmada de idealismo, considerada por algunos como utópica, especialmente por la decisión de actuar sin ánimo de lucro y únicamente en el exterior, además de negarse a adaptar obras ya creadas o a aceptar miembros que hayan tenido alguna relación con el mundo del teatro profesional. En Noviembre se nos muestra la
originalidad como la única salvación frente al conservadurismo y el pensamiento único (con sus reglas que intentan homogeneizar todas las disciplinas artísticas, incluido el cine), se rebasan las fronteras de lo políticamente correcto has

ta llegar a la insubordinación y a la ruptura de normas, tanto sociales como morales.
Al principio se dedican a lo que ellos mismos llaman “teatro popular”, que con actos provocativos y a veces perturbadores y soeces, busca la reacción del público anónimo (por ejemplo, una representación en la que se disfrazan de bebes-demonio que siembran el pánico por la calle… acabando en comisaría después de la obra). Con el transcurso de la película se puede apreciar un giro hacia un “teatro documental”, con obras de denuncia social e interpretaciones de papeles reivindicativos. En una de estas obras se intenta demostrar cómo las personas pierden el tiempo delante de la televisión, y en otra se pretende discutir la situación de marginación de discapacitados, drogadictos e indigentes hoy en día. Pero la más decisiva para Noviembre es la representación de “Atentado”, tras la cual son acusados de hacer apología al terrorismo, cosa que demuestra que en ningún momento les van a poner las cosas fáciles al grupo independiente.
Para Noviembre
no hay censuras ni límites, sólo ideas y arte: todo vale para conseguir que el público pase de ser simples espectadores a formar parte de la representación. Por lo tanto, se nos plantea una importante
reflexión sobre la capacidad de la comunicación (aquí entendida como arte dramát

ico) para influir sobre la sociedad, para cambiar su posición, para conseguir que se asusten, se diviertan, rían o lloren. Además, se nos muestran tanto el teatro como el cine como un reflejo de la realidad, que pueden en ocasiones parecernos más verosímiles que la misma vida; por esto, nos propone una discusión sobre la ¿utópica? autenticidad del arte y por tanto de la comunicación.
http://www.youtube.com/watch?v=HiIoe0IEdTM&feature=related (tráiler Noviembre)
http://www.youtube.com/watch?v=9gZL7kEnlv0&feature=related (Manifiesto)
Nosotros creemos en un arte que sea capaz de cambiar los corazones de la gente...
Que les alegre, que les de fuerza... un arte que les haga sentirse vivos... un arte que llegue directamente al espíritu de todos los hombres, y al de todas las mujeres... un arte que los haga conscientes, que los mejore como personas... un arte universal, un arte sin fronteras ni religiones, sin razas... y creemos en él como en un arma, pero no un arma de fogueo, un arma de verdad, un arma que se pueda hacer oír, y que tiene que dar en el blanco...
LiDiA* Peralimonera