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lunes, 2 de marzo de 2009

El funcionalismo en el cine

El funcionalismo en el cine

El cine, como medio comunicativo que es, crea y transmite una serie de ideas que al igual que lo mass media debe ser analizado dentro de un marco funcionalista. La teoría funcionalista trata de reproducir una visión global de los medios de comunicación de masas, sus articulaciones internas y sus funciones. Los medios a su vez tienen un gran poder y como tal deben cumplir con una serie de funciones para crear un sistema equilibrado.

Tal y como se ve reflejado en la teoría funcionalista, la sociedad es un mercado libre y por lo tanto el cine, como medio comunicativo que es, transmite libremente una serie de ideas y mensajes a un gran número de cinéfilos. Pero en muchas ocasiones la manera de trasmitir sus ideas no es la más correcta, y es que cuando no cumple con su función intencional, cae entontes en la disfuncionalidad, ya que hace aminorar el sistema en vez de ajustarlo (función).

Como hemos citado anteriormente, los medios caen en varias ocasiones en disfunciones. Un claro ejemplo sería el tema de la anorexia o del tabaco. Son un hechos sociales que han sido objeto de muchas críticas pero en diversas ocasiones son los medios los que en cierto modo parece como si apoyasen estas causas. Vayamos sino a los anuncios de ropa o de moda donde se puede apreciar siluetas esqueléticas o en el cine, donde podemos ver a personajes con su pitillo. Pues bien, si reflejamos todo esto en el cine, tenemos que decir que él también bebe de estas disfunciones o sino veamos el claro ejemplode la violencia. ¿Acaso no se siguen haciendo películas de violencia, aun sabiendo que es un problema social muy grave y que puede acarrear importantes consecuencias?.


Se han dejado atrás aquellas películas de suspense donde todo se intuía o se mostraba los sucesos sutilmente para pasar a escenas frívolas llenas de violencia, muertes y sangre. Un claro ejemplo sería el caso de películas como Saw o Kill Bill, donde hay una importante carga de violencia. Donde todo se encuentra en la pantalla de una manera demasiado explícita provocando en ciertas ocasiones pánico y ansiedad (disfunción). Pues bien, mi planteamiento viene aquí; ¿se debería prohibir o al menos reducir la carga de violencia en esta serie de películas donde el cine, como medio comunicativo que es, actúa de manera disfuncional de cara a la sociedad? O quizás solo se debería advertir esa carga que contienen las películas antes de comenzar dicha película?


Esta claro que aunque el tema de la violencia, desgraciadamente esta a la orden del día, si desapareciera escenas violentas en un film desaparecería también uno de los géneros literarios y muchos guiones de cine no tendrían sentido. Aunque si hay que decir que en muchas ocasiones se podría reducir esa carga de violencia que contienen ciertas películas y que causan tanto impacto entre los diversos públicos.


María Marmenu Rubert

¿Quieres que rece para que tu también te mueras?

Esta, la del título, es posiblemente la frase más impactante de Camino, la película de Javier Fesser triunfadora en los premios Goya de este último año. En el film se nos narra la historia de Camino, una niña de 11 años que de repente debe enfrentarse a dos acontecimientos muy diferentes y nuevos para ella: enamorarse y morir. La niña está afectada por un cáncer muy agresivo, y afronta hasta el final su sufrimiento con una increíble fe, siempre apoyada por su familia (miembros del Opus Dei).

En la película encontramos, por una parte, una madre fanática convencida de que Dios ha elegido a su hija y una hermana numeraria tan entregada a su causa que apenas tuvo tiempo de presenciar los últimos segundos de vida de Camino; por otra parte, un padre cada vez más confuso que no sabe cómo actuar ni en qué creer; y en medio de todos ellos está Camino, que acaba de descubrir a su primer amor (paradójicamente llamado Jesús) y a pesar de su grave enfermedad alberga la esperanza de volver a verle pronto.


He elegido esta película para realizar un análisis funcionalista puesto que a raíz de la polémica que ha despertado se han producido desequilibrios en el sistema social, con enfrentamientos entre los partidarios del Opus Dei y aquellos que defienden Camino, todo esto reflejado en los medios de comunicación. Hay que recordar que el sistema se concibe como un organismo con distintas partes, las cuales desempeñan funciones de integración y mantenimiento del propio sistema.

En este caso, Javier Fesser pretendía reflejar de manera objetiva la realidad de una familia del Opus Dei, de lo cual informaron los medios de comunicación (función), pero como sabemos resulta prácticamente imposible conseguir la objetividad, puesto que el director narraba la historia desde su punto de vista (en su caso, ateo). Como consecuencia, ha sido acusado por los miembros de la Obra de deformar la realidad, de mantener una mirada llena de perjuicios negativos que ofrecen una visión distorsionada del Opus, muy alejada de la tolerancia o el respeto (disfunción). Además de esto, Fesser inspira la historia de Camino en la vida de Alexia González Barros (http://www.alexiagb.org), a la cual le dedica la película (disfunción), pero según aparece publicado en los medios de comunicación (función) la familia de esta niña pidió explícitamente al director que su nombre no apareciera en la película.

A pesar de todo esto y polémicas aparte, solo me queda recomendaros que no dudéis en ver Camino, desde luego no os dejará indiferentes.

LIDIA PALMER CAPILLA

La actitud social desde la teoría funcionalista

Las acciones que realiza la sociedad son observadas y medidas desde muchas perspectivas, desde la teoría funcionalista no solo se percata de ellas, sino que concibe a los medios de comunicación como potenciadores de una función para la integridad de un sistema, de ahí a nuestro punto de vista: El cine.

Según mi noticia seleccionada podemos ver al cine, como medio de comunicación, abordando los problemas sociales, pues la noticia tiene de título: “El cine joven hecho en Cuba ha vuelto a La Habana con obras que quieren abrir puertas y se atreven a entrar a fondo en temas sensibles en la isla, como la emigración, la censura y la violencia, colmando las salas por primera vez en las ocho ediciones la Muestra de Nuevos Realizadores.”

Estos jóvenes cineastas hacen que los consumidores o receptores se adhieran a su comunicación, para ello da respuesta a sus necesidades mostrando y transmitiendo a modo de ficción convertida en realidad, todo aquello que sucede en su país denotando la violencia, miseria y juicios de toda clase, así los públicos y el medio cine convergen en responder al paradigma funcionalista advirtiendo del mal estado de ciertos aspectos sociales, esta advertencia es la única vía de escape para trasladar a todas las mentes como se vive en La Habana, los gobiernos parcialmente ajenos a sus problemas no apoyan un levantamiento para sus ciudadanos, pues requiere una moralización por parte de todos.

Entre otros casos estas películas muestran la historia de un travesti que se prostituye en La Habana, la experiencia de cuatro emigrantes cubanos que regresaron al país y los relatos sobre violencia cotidiana en la isla, estos son algunos de los problemas mostrados en el cine, problemas implantados en la sociedad que, aparte de mostrarnos diferentes culturas, nos conciencia para combatir esta amenaza social, la contribución de el medio de comunicación se ha basado en mostrarnos los problemas sociales para que la persona forma su opinión ante la ignorancia de los que tienen el poder de cambiarlo.

Eric Amate Hidalgo

El funcionalismo de la pirateria en el cine

El funcionalismo nos dice que los medios de comunicación, es una estructura que forma parte de es institución llamada los Mass-Media. El cine es un medio de comunicación y en la sociedad muy potente, y que como tal ha de cumplir esa función de difusión de la información de manera veraz y directa.
Desde que el cine dejara a un lado su faceta propagandística y adoctrinadora de masas, convirtiéndose en un entretenimiento para todos los públicos, ha evolucionado de manera considerable. Del cine mudo, a aquellas proyecciones en los pueblos al más puro estilo Cinema Paradiso, pasando por Hollywood, el nacimiento del VHS y el DVD hasta llegar al momento actual…el pirateo. Una situación controvertida donde la lucha entre objetores y detractores nunca llegarán a un acuerdo

Hace un par de días encontré una curiosa noticia:
"Camerún, un país sin cine"
El cine de Camerún está de luto, tras el cierre de la última sala comercial que quedaba en el país, "El Wuri", en la ciudad portuaria de Duala, que proyectó en su jornada final, hace dos semanas, la película "Not Without My Daughter" ("No sin mi hija", 1991). Este filme fue el último que pudieron ver los cameruneses sobre la gran pantalla (…). Siméon Fotso, propietario del cerrado Cinema ABBIA, de Yaundé, dijo a Efe que "desde 1985, con la llegada de la televisión a Camerún, empezaron a morir las salas de cine". (…) "la llegada del DVD y la mejora de la calidad en la televisión moderna llevó a una falta de clientes en las salas comerciales, lo que precipitó su agonía".

Como nos dice la teoría funcionalista, cuando los medios cumplen con su función de acuerdo con su intención se consideran funcionales, de lo contrario son disfuncionales (lógico).

Con esta noticia, una vez más, como espectadores de los medios de comunicación, nos hace reflexionar sobre la piratería, sobre esa ilegalidad propagada por los mismos Mass-Media, sobre si nos estamos “cargando” ese gigante mediático llamado Cine.
Tal y como vemos reflejado en el conocimiento funcionalista, la sociedad es un “mercado libre” de ideas y mensajes. El cine transmite unas ideas y unos mensajes a un público, por lo tanto es funcional, la cuestión es el modo en el que se produce esa transmisión: si es lícito o no.
Por lo tanto con este detalle, se podría llegar a pensar que si el acto de descargarse una película por Internet no es legal, llega a ser disfuncional, pero creo que eso sería caer en un error. Estoy de acuerdo en que es un acto ilegal pero considero más ilegal el pagar precios desorbitados por una forma de arte que es capaz de llegar a mucha gente sin importar sexo, edad o condición.
La funcionalidad o disfuncionalidad no reside en el marco legal, sino en el marco social de una estructura compleja donde se trata el problema de los media desde el punto de vista de la sociedad y su equilibrio.

Isabel García Cobos

Disfunción con olor a humo.

Evidentemente los medios de comunicación de masas juegan un papel muy importante en la sociedad actual, somos in-conscientes (muchas veces involuntariamente) de ello regularmente, y a veces, actuando de forma defensiva, nos cuesta aceptar que así sea denotando por tanto como se cuartea en realidad nuestra libertad. Por ello, porque cohabitamos diariamente con ello, resulta muy interesante entender y analizar el funcionalismo, pues se encarga de analizar la función global de los medios en la sociedad, interesándose por la dinámica social en la que conviven los medios y su papel estructural. Remontándonos a los orígenes y precedentes sobre los que el funcionalismo desarrolla su análisis hablaríamos de la figura de Lasswell y una de las funciones básicas que este adjudicó a los medios: la influencia de la comunicación masiva en procesos de estabilización o de cambios culturales o sociales. Somos conscientes, intrínsicamente, de que esa “comunicación masiva” o “mass media” posee unos efectos poderosísimos sobre la sociedad, y que estos se apoyan en el funcionalismo, que intenta producir un sistema de conocimiento objetivo que sea capaz de formular condiciones de equilibrio y autorregulación social, por tanto, de autoequilibrio en la vida social; pero esto también genera su antitesis: la disfunción, que abarca las consecuencias observadas que estrechan la adaptación o ajuste al sistema. Aplicándola a nuestra materia de estudio, el cine, como medio de comunicación que es, es capaz de incidir en los cambios sociales, económicos, políticos y culturales de un modo sutil presentado muchas veces de la forma más inocente pero premeditada. Aquí surge el problema del Emisor- Receptor y su esquema unidireccional, donde el emisor ocupa una posición preferente (como poseedor del mensaje) y el receptor una posición con dificultades para acceder a las instituciones; el emisor (en este caso lo tomaríamos como el film en si; su trama, sus matices, su ideología, sus modelos, sus personajes, su entorno) es capaz de influir positiva o negativamente sobre el receptor (espectador que permanece atento e inmerso en el film). Aplicándolo a la actualidad más flamante, nos centraríamos en la reciente noticia que anunciaba la intención de retirada del tabaco en las películas, sostenida con el estudio de que la exposición de los adolescentes (nos encontramos frente a los receptores) a películas con escenas en las que los actores (los emisores) fuman predice la conversión de un 3% de los adolescentes más jóvenes en fumadores estables ,además de que varias investigaciones en los EE.UU. estiman que el 52% de los adolescentes (receptores) comienzan a fumar imitando a sus estrellas preferidas (emisores) en pantalla ;ante el intento de prohibición nos encontramos ante una disfunción ¿Por qué? Porque a partir de los años noventa (durante los años 60 y 80 de produjo un descenso de la aparición de escenas relacionadas con el uso del tabaco en las películas) se empezó a incorporar el recurso o habito de fumar en la gran pantalla y tal repercusión aminoró la adaptación del sistema, ya que la sociedad tiende a retirar o desechar todo lo disfuncional que no le permita evolucionar; evidentemente todo ello queda sujeto al marco social del momento. Por tanto, sabemos que actualmente el tabaco produce casi cinco millones de muertes por enfermedades relacionadas con el consumo de este, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por tanto tal hábito no se acoge del mismo modo que en los años cincuenta o treinta; si el cine de antes olía al humo del tabaco ahora huele a muerte y enfermedad. Ante un inocente cigarro del cine de los años treinta (que bien se trataba de un complemento más, como un abrigo o un bastón) ahora nos encontramos con una disfuncionalidad dañina, que como tal, no es bien recibida por no cumplir con la ética y preocupaciones del momento; por esa pérdida del sentido de la norma y por una evolución social que determina un elevado índice de mortalidad en fumadores. En efecto y en realidad, nuestra sociedad está cubierta de medios de comunicación de masas disfuncionales; por lo tanto poseemos en nuestras manos la enorme, difícil y responsable tarea de convertirnos en reguladores de todos aquellos medios de comunicación de masas que no efectúan sus funciones, y para ello debemos ser un público constituido e informado, con una auténtica opinión pública. ¿No os parece esto tremendamente complicado?


*Las imagenes adjuntas muestran muchas de las campañas publicitarias anti tabaco que se han realizado y ejemplifican la disfunción dañina de la que hablamos.

Rosana Peña.

domingo, 1 de marzo de 2009

EL CINE Y EL FUNCIONALISMO

Según la teoría funcionalista, el cine, como medio de comunicación, es una de esas estructuras que forma parte de la institución que son los Mass-Media.
Los Mass Media cumplen una función dentro de la organización social, si esa función realizada se corresponde a la intención con la que se ha producido, será funcional, de lo contrario se considera disfuncional.


Desde la perspectiva de la estabilidad del organismo, si no contribuye a la evolución y mantenimiento de este, como por ejemplo: no cumplir con los parámetros de educación y ética, que son normas que la sociedad establece como verdaderas; puede ser considerado disfuncional.

Los medios cumplen funciones de mantenimiento, control, estabilidad,… para la cohesión social necesaria para la evolución del sistema.


Apliquémoslo al Cine:

Antes de todo hay que saber que el cine, es un medio de comunicación que durante la 1º y la 2º Guerra Mundial se empleaba como un medio de propaganda más, para influir en el pueblo con fines políticos, (un claro ejemplo son el nazismo y el fascismo) que según la teoría hipodérmica frente a un mismo estímulo se presenta una misma reacción (pre-establecida) en la misma masa receptora, (reacciones iguales de individuos ante estímulos determinados, según el modelo conductista de estímulo-respuesta. ).

Pero desde entonces el cine ha evolucionado: en EEUU, con fines de entretenimiento principalmente, y en Europa con intención de hacer reflexionar a su público, así pues a lo largo de los años, hasta el momento, la cultura del cine a progresado en diferentes géneros, para diferentes públicos, pues la sociedad no se compone de una masa homogénea sino que hay distintas subdivisiones de público que responden desigualmente ante un mismo estímulo.
Así que la teoría hipodérmica que se aplicó en el contexto de la guerra no tiene ahora cabida, como dice Lazarsfeld, pues el contexto influye en la respuesta de cada individuo.

La sociedad, en su evolución tiende a desechar lo que no le permite evolucionar, todo aquello disfuncional, que es establecido en consenso por todo el conjunto de individuos que la forman, como define la teoría liberal, y si lo que los medios le ofrecen lo cataloga como falso, será descartado. Por todo esto, la sociedad de la guerra, en su contexto, aceptaba como verdaderas unas informaciones, respondía a unos estímulos, que posiblemente en la actualidad no tendrían el mismo efecto, pues el contexto social es un gran condicionante.

Por tanto si en la actualidad (antes hubiera sido impensable) se presenta una película como American Pie (o cualquiera de sus versiones) con la intención de entretener, posiblemente cumpla su función y su mensaje sea funcional, pero el efecto latente de este film, lo que va más allá de la simple vista, las sensaciones que produce son de exaltación de lo grotesco, para muchos a-moral, dónde se hiperbolizan actuaciones impúdicas. Para aquellos que quieran buscar elementos educativos y morales, encontraran este film disfuncional por no cumplir esos parámetros, pero el emisor de este mensaje en el plano manifiesto ofrece exactamente lo que él mismo define, sin pretensiones a la reflexión, la ética y lo moral: pretende entretener, sin más.

Bien, pues según el funcionalismo los emisores siempre tienen intención de obtener un efecto sobre el receptor, persuadirle de algo. ¿Es el entretenimiento, sin más, una función de los Mass-Media? Según Schramm, si. ¿Por qué? Pues porque los medios son un agente de socialización, y el cine, como Mass-Media, cumple esas funciones. Los receptores tienen necesidades que los medios deben satisfacer, y el público tiene la necesidad, entre otras, de ser entretenido y el cine debe darle el gusto.

Así, American Pie o Un papá genial entre muchas otras películas de ese género, contribuyen a la necesidad que tiene el público de ser entretenido, lo que proporciona un equilibrio al sistema, pues se ven satisfechos y ello libera tensiones. Consideraríamos, en este caso, a las películas funcionales, como lo serían aquellas películas de acción, románticas o dramáticas, que entretienen, o como el cine documental sería además educativo e instructivo, por poner un ejemplo.

VICTORIA MONSERRAT STANGLER