Mostrando entradas con la etiqueta Teoría Crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teoría Crítica. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2009

Opinión pública y teoría crítica

Fidel Castro, ex presidente de Cuba, se inclina a favor de la ciudadanía para juzgar y sentenciar la actuación de los medios y potenciar la ciudadanía, pues remarca el deber y el derecho de la sociedad a saber sobre las crisis económica.
Se puede llegar a criticar a los medios como símbolos del capitalismo por mentir o encubrir hechos que la sociedad debería saber, además dentro de este hecho encontramos manipulación, más allá del desconocimiento los medios manejan nuestra forma de pensar y actuar, consciente o inconscientemente (porque lo podemos ignorar) creemos que aportan una cultura de masas a favor de la industria cultural. Según Fidel Castro ese deber y derecho de saber juega a favor de la opinión pública porque de un tema que afecta a toda la sociedad como es la crisis económica, debe haber un pronunciamiento común sobre un tema de interés general como es este.


Desde la teoría crítica vemos una perspectiva socio-económica que se desarrolla paralelamente a la cultura, desde esta perspectiva atendemos a lo que la teoría crítica de Marcuse denomina “hombre unidimensional” situado en una cultura donde le implica tener una serie de necesidades inducidas por los medios de comunicación, así el ex presidente de Cuba habla sin tapujos de este hombre homogenizado en contra del producto estándar y apoya su conocimiento a través de los medios, entonces aquí podemos ver esa confrontación entre industria y ciudadanía.
Para acabar destacar otro punto importante de mi noticia, los medios tienen el poder de omitir lo que les interesa en lugar de describir hechos objetivos, a excepción del cine que ya de por sí mismo todo lo que cae en su órbita se visualiza de fantástico, pero en este caso, a través de los medios convenconales Castro se queja de esto argumentando que los medios relegan el papel tan importante que desempeñará China y la mala situación de Alemania, pues los medios como espacio de opinión pública deberán volver al consenso para transmitir este tipo de noticias, de este modo pasaríamos a una regulación social por parte de los medios.




-eRiK-

Teoría crítica en el cine franquista y el actual

Teoría crítica en el cine franquista y el actual
Manipulación, censura, poder, normas son palabras con un gran carga emocional que son quizás el pilar fundamental de un sistema totalitario. Si nos situamos en el contexto histórico del franquismo y bajo una perspectiva teórica crítica vemos que el cine, como medio comunicativo de masas, ejerce un gran poder y dominio sobre la sociedad. Además es una herramienta para el poder y un sistema de manipulación del sistema democrático. Y, ¿Por qué digo todo esto? Porque como hemos citado anteriormente el cine fue unas de las herramientas que utilizaban los grandes dictadores para dominar a las masas. El cine era un medio de difusión en el cual se podía mantener controlado a la sociedad, inculcarle unos valores dictatoriales y una realidad única (quizás un tanto equivoca).

El cine pasó a ser una industria cultural, puesto que todas las producciones estaban controladas por el gobierno franquista, fueron muchas películas censuradas y las persistentes reflejaban al dictador como un líder carismático e único. Sino veamos el ejemplo de, cuya película escribió Franco, y se llamada Espíritu de una raza. En dicha producción se reflejaba una vida semejante a la de Franco. De esta manera, hay que decir que, en general, las películas de los años 40 celebraban el heroísmo de los nacionalistas y ayudaron a Franco a incorporar sus ideas en la vida diaria de los españoles sin que saliera directamente de su boca.
De aquí la explicación de teoría crítica como desveladora de la distorsión que la ideología, entendida como falsa conciencia, produce en la concepción de la realidad de las personas.

Si dejamos un poco atrás la época franquista y damos un salto en el tiempo 70 años después de la guerra y 33 años después de la muerte de Franco podemos ver como actualmente parece que esta de moda el cine histórico y político. El cine donde se expresa de manera liberal, donde no hay miedo de hablar de la guerra y expresar las partes más ocultas y reprimidas de ella y de sus perdedores. Y sobretodo de reflejar la lucha de los españoles. Un ejemplo sería la producción de películas tan dramáticas como es el caso de las 13 rosas producida por el director Emilio Martínez – Lázaro y estrenada en el 2007. Se cuenta la trágica historia de 13 muchachas fusiladas por la represión al gobierno franquista.

A pesar de todo esto y remontándonos a un cine más actual podemos observar como se siguen usando muchos films para promover, no quizás de manera tan radical como en épocas pasadas, ideas ideológicas y movimientos sociales de manera manipulativa.
Veamos sino la película documental de Ja em tenim prou. Este proyecto ha sido una producción colectiva realizada en 2007 con el objetivo de contribuir a cambiar el mal gobierno por otro gobierno que respete a la ciudadanía. Con este film se pretende incitar a la opinión crítica de las masas y promover el voto progresista para desmantelar al PP en las próximas instituciones.

Por eso, y a modo de conclusión podemos saber como a lo largo de la historia y por mucho que pasen los años parece que sigue estando ahí el cine como elemento propagandístico y como medio de manipulación, dominación cultural y creación de esa violencia simbólica.
María * Peralimonera*

¿Sería posible un tercero en la actualidad?



Los mass-media siempre se han perfilado, desde el surgimiento de la teoría funcionalista, como los reproductores de valores sociales y culturales a la sociedad. Con el surgimiento del cine como herramienta difusora de ideas, se comprobó como este (el cine, pero también los demás medios comunicativos) son un perfecto instrumento adoctrinador. Como ejemplo tenemos el cine ideológico de todas las dictaduras opresoras y fascistas que han pasado por el continente europeo, utilizando este medio para la dominación cultural del pueblo. Por eso la teoría crítica ataca ese uso de los medios, distorsionando la realidad social y manipulando los mecanismos democráticos de los que se hace servir el poder.


Una película que me hizo reflexionar sobre este tema fue “La Ola”, de Dennis Gansel. Un thriller alemán inspirado en los sucesos que tuvieron lugar en 1967 en EEUU, cuando tras cinco días de experimentos, el profesor de Historia Ron Jones tuvo que interrumpir el proyecto ‘La tercera ola’, con el que pretendía demostrar a sus alumnos de la escuela Cubberley de Palo Alto (California) la dimensión real de la autocracia. Los hechos, que ahora los recupera el director, son extraídos del libro “The Wave” del escritor estadounidense Morton Rhue, pero ubicándolos en la Alemania actual.


Este film, que recomiendo, nos hace reflexionar y nos muestra como la raíz del fascismo sigue oculta en nuestra sociedad, y que sólo hace falta seguir unos movimientos y encontrar una situación adecuada (una crisis, etc.) que haga que vuelva a florecer. Porque, que rompiéramos su actividad no significa que acabáramos con ella. Los medios de comunicación actual siguen formando parte, como he comentado antes, del punto de vista funcionalista. Pero ahora hay mucho más que hace medio siglo, Internet se ha convertido en la herramienta comunicativa más potente que existe, pero una herramienta donde la libertad de expresión es casi completa al 100%.

Con todo esto me remito a que, aunque nuestra sociedad haya evolucionado y seamos muy liberales, modernos e innovadores, los mass-media siguen siendo un poco opresores, diciéndonos como tenemos que vestir, pensar, actuar…, imponiéndonos una realidad basada en el consumismo de hoy en día y no dejándonos ver esas múltiples realidades de las cuales podamos elegir libremente, como nos dice R. Alsina. Y que si en una pequeña escuela, unos adolescentes sucumbieron a unos ideales autócratas que se propagaron por Internet y su comunidad, ¿no le podría pasar lo mismo a nuestra actual sociedad, con una situación cada vez más débil y crítica?


Isabel García *Peralimonera

La Teoría Crítica.

Para comenzar intentaremos explicar, brevemente, en qué consistía la teoría crítica para de este modo poder aplicarla a nuestra sociedad actual de un modo adecuado. La Teoría Crítica era ideológicamente marxista y pretendía desplegar una serie de teorías en relación a los problemas sociales, como la desigualdad entre clases, no solo desde el punto de vista sociológico, sino también filosófico (con Marx y Freud como referentes). Explica cómo nos encontramos ante una realidad ingenua fruto de unos determinados factores sociales, psicológicos y culturales a la hora de abordar los temas sociales, siendo por tanto participes de una realidad manipulada y supuestamente objetiva. ¿Y quién se encargaba de naturalizar las exigencias propias de una sociedad de consumo sin prestar atención a los conflictos sociales? Los Mass Media (a través de ellos) y la propia sociedad industrial y occidental capitalista-consumista, que ha dado lugar a que el hombre se convierta en un ser oprimido y manipulado por los sistemas burocráticos.
Ahora relacionaremos la Teoría con el Cine (un medio de comunicación masivo de gran importancia); y para ello nos remontaremos al nazismo, y es que francamente no hace falta volar muy lejos para ver y comprender el control y el poder cinematográfico sobre la sociedad, con las películas generadas por la política de propaganda del régimen de Hitler dirigido por el certero ministerio de propaganda y donde se manifestaban las características del nazi y lo permitido y no para él, todo ello con un aplastante intento de doblegar las mentes de cada uno de los ciudadanos para implantar lo que los nazis consideraban “apropiado”, de una forma dictatorial. La historia de la propaganda nazi en el cine es conocida por casi todos nosotros, porque la hemos estudiado años anteriores, pero… ¿Y si os decimos que actualmente existen vestigios de aquella manipulación en el cine (no procedente de regímenes totalitarios)? Hoy por hoy se baraja mucho la posibilidad de que tal Mass Media como el cine sea capaz de maniobrar las mentes de los jóvenes y no tan jóvenes, sin ir más lejos y como bien hemos comentado anteriormente en el blog, se quiere prohibir la aparición de tabaco en las películas porque incita al público joven a consumirlo, por tanto un porcentaje de la población cree que puede ser manipulado hasta acabar con un cigarrillo en su boca. ¿Y las películas históricas dónde los malos malísimos resultan no ser tan malos como “creíamos”? ¿No existe ahí una manipulación de los finales felices? ¿Acaso a EEUU le conviene que miles y miles de personas sepan qué ocurrió en los preámbulos de la Segunda Guerra Mundial? Por supuesto que no, es más bonito ver “Australia” y comprobar lo “legales” que fueron con los aborígenes, con el mestizaje, y lo despiadados e inhumanos que fueron los japoneses (sobre todo con los niños), y uno ve la película y le punza y le cuesta creer que, en la época plasmada por el film, las éticas individuales se acercasen tanto a las conciencias contemporáneas sobre la diferencia.
Tras la visualización de este film, o otros muchos como “Pearl Harbor”, “La delgada línea roja” o “Resistencia” (entre otras muchas películas Americanas) es posible que se logre una opinión generalizada del bando contrarío :“Hay que ver lo malos e inhumanos que eran…” , y por tanto una manipulación ideológica de la que muchas veces no somos conscientes. Y si, esto pasa actualmente, aunque sea para limpiar sucios pasados históricos.
Sin embargo, creo que debemos ir más allá… ¿Qué es manipulación y que características son necesarias en los manipulados? La manipulación es toda operación dispuesta a ejercer influencia, pero sin que la parte afectada conozca la auténtica intención del manipulador, porque de lo contrario su influencia se esfumaría o disminuiría. Es decir, que manipular exige ocultar información para de esta forma lograr, de una forma maquiavélica, que la elección de los demás se encamine hacia la nuestra; modificando sus voluntades. ¿Existe un antídoto capaz de, al menos, menguar esos efectos? La cultura, cuando más bagaje cultural seamos capaces de absorber mayor será nuestro inconformismo frente a la gran pantalla, y digo cine porque es nuestro ámbito pero esto es aplicable a todo tipo de soportes. Quizás sea complicado, que no lo dudo, exige un esfuerzo terrible…siempre es más cómodo conformarse con un sola verdad y no protestar, pero ¿acaso la verdad no se corrompe tanto con la mentira como con el silencio?

Rosana Peña.

domingo, 29 de marzo de 2009

TEORÍA CRÍTICA Y EL DEBATE DEL CINE INFLUYENTE.

Pongámonos en situación...

La teoría critica de la escuela de Frankfurt estaba condicionada por el contexto social en el que se encontraba. Los sistemas totalitarios europeos empleaban los mass-media como control de la sociedad, de las conciencias de los individuos, creando una sociedad estandarizada. El surgimiento de estos medios de comunicación de masas como la televisión, el cine, la música popular, la radio, etc, convertían la cultura en una industria, en una cultura de masas, entendida más como una estructura de comunicación que como un órgano económico, que tiende a la destrucción de la diferencia. Por tanto, esta teoría entiende a la sociedad como una falsa democracia de la razón, fruto del capitalismo y del consumismo, donde el sector social mantiene su poder mediante la utilización sobre el resto de los individuos de la manipulación de la información por vía de estos medios, entre ellos el cine.

Cine como Mass-Media.

El cine fue empleado por los sistemas totalitarios como arma de manipulación de la mente del espectador mediante mensajes subliminales, ya que el individuo no se percataba directamente del mensaje, pero calaba hondo en su conciencia, mientras solo entendía el cine como un entretenimiento fascinante al que caía rendido.

Actualmente ya no se emplea como arma de manipulación propiamente dicha, aunque el cine puede influir en la sociedad, como otros medios, y esto ha sido tema de controversia. Se debate sobre si puede influir en la conducta de los jóvenes y los más pequeños, con personalidad todavía moldeable, cuando aparecen películas de lucha, violentas, escatológicas o con connotaciones amorales como son el racismo, el sexismo, etc.

El cine forma parte de esta cultura industrializada, donde parece que hay unos márgenes establecidos de los que no se deben salir, una serie de significantes y significados preestablecidos, de convenciones que han servido para moldear nuestras conciencias y en los que no reparamos, muchos de estos elementos que hemos asimilado no llaman nuestra atención, por eso cuando el cine se sale de los márgenes establecidos por la industria y pone ante el espectador una nueva perspectiva sobre un concepto o situación, logra que surja un debate social, que la razón surja, que se rompan las ataduras de las concepciones sociales, que el espectador piense sobre lo que tiene delante.

Se ha debatido sobre la influencia del tabaco en el cine, sobre la influencia de que en las películas se use o no el condón,... creando así normas que la sociedad establece para que el cine colabore a concienciar a los espectadores sobre las conductas que se consideran perjudiciales, por tanto, vemos que la sociedad asimila que el cine es un buen arma de comunicación, bajo el disfraz de medio para el entretenimiento al igual que la televisión.

Por esta razón hay tanto debate sobre la violencia que puede generarse si la sociedad se influencia por actos violentos en el cine, es decir, que el continuo lanzamiento de películas dónde prolifera la violencia directa o indirectamente pueda acabar creando una sociedad violenta, ya sea en películas históricas o de trama policíaca que se regodean en actos violentos para hacerlas más entretenidas o en películas cómicas donde aparecen ciertas escenas que exageran algunas actuaciones de los personajes con el mismo fin: hacerlas entretenidas.



Así que...

La violencia en el cine, puede ser tanto informativa sobre las situaciones que se dan en nuestra sociedad como sólo un hecho más de entretenimiento o “arte”, como también es arte e información histórica el cuadro de los fusilamientos del 2 de mayo de Goya, que nunca pretenden generar más violencia, a pesar de que en su época sabían que la pintura era un modo de transmitir mensajes.



Vic* PERALIMONERA

viernes, 27 de marzo de 2009

Teoría crítica y cine ideológico

“La metodología crítica es básicamente una reflexión racional que busca desvelar la distorsión que la ideología, entendida como falsa conciencia, produce en la concepción de la realidad de las personas.” Con éstas palabras define Rodrigo Alsina el concepto de Teoría Crítica que voy a desarrollar a continuación. El papel que los mass media juegan en la sociedad según este planteamiento es el siguiente: funcionan como reproductores de la violencia simbólica y de conflictos económicos y culturales; son herramientas utilizadas para manipular los mecanismos democráticos, con el objetivo de conseguir el poder y la dominación cultural.


El cine ideológico es un buen ejemplo para ser analizado desde una perspectiva crítica, en concreto me centraré en los films del fascismo alemán durante la segunda Guerra Mundial, los cuales se caracterizaban por su alto contenido propagandístico sobre el nazismo y su objetivo de manipular a las masas.


El Ministerio de Propaganda del Reich fue creado en 1933 bajo la dirección de Josef Goebbels, se encargaba de todo lo relacionado con “la dirección espiritual de la nación”, es decir, cine, radio, teatro, publicaciones, turismo, etc. Unos meses después, el gobierno nacionalsocialista dictó las primeras normas a las que se debía ceñir el arte, estas pretendían preservar el cine alemán de influencias extranjeras consideradas dañinas: se limitó la proyección de películas extranjeras, se fundó el Banco de Crédito Cinematográfico, que apoyaría la producción nacional, y la Reichsfilmkammer, la cámara oficial para el cine que afiliaba, obligatoriamente, a todos los profesionales del sector. En 1934 se dicta un nuevo reglamento por el que se estableció la censura previa a los guiones y se endureció la censura posterior, una oficina especial vigilaba las importaciones y exportaciones de filmes cuidando que reflejaran el espíritu nazi y que sus productores fueran de raza aria, incluso se elaboraron informes sobre los efectos de las películas en la audiencia: el control del régimen sobre la producción cinematográfica era total. Este hecho podemos relacionarlo con el concepto de industria cultural, puesto que se obtenían unos productos serializados y estandarizados, y el cine había dejado de ser entendido como algo artístico.


En el cine del fascismo alemán se mostraba a Hitler como su único líder carismático y salvador, la voz del pueblo, aquel con el que todos querían identificarse; un Führer cuya fuerza y firmeza no eran comparables con las de sus enemigos, las potencias democráticas y comunistas (como podemos ver en El triunfo de la voluntad, de Leni Riefenstahl). El objetivo de esto era mostrar su realidad como única para promover la fe del público hacia Hitler y el odio hacia sus enemigos, provocando reacciones impulsivas en las masas.


Como hemos visto, el cine ideológico está determinado por los conflictos políticos y económicos que hay a su alrededor (la segunda Guerra Mundial) e intenta imponer su visión única (en este caso la ideología nazi) a las masas de la sociedad, creando la impresión de que se trata de la verdadera realidad para influir sobre sus pensamientos y actuaciones. Todo esto siempre bajo el férreo control de organismos económica y socialmente poderosos (el gobierno alemán y sus instituciones); por lo tanto en este caso el cine es evidentemente utilizado por el régimen como una herramienta de manipulación social y cultural.






Lidia* Peralimonera